Regresamos al campo base después de dos noches con un viento terrible en el C1. Debimos palear hielo como locos para evitar que el campamento entero desaparezca, como pasó en otras empresas. Cada tanto es bueno para gente como la que guiamos que vean que Everest no es lo mismo que un crucero por este asiático, aunque cuesten lo mismo. Estamos en territorio hostil, y debemos adaptarnos a ello.
Por lo demás, están todos aclimatando bien, y en unos días más saldremos para la segunda rotación, esta vez mucho más larga.





simplemente increíble…